Me encanta tener aceites con toques de diferentes gustos en
mi cocina. El aceite atrapa muy bien los sabores y luego los transmite a las
comidas. Estos aceites lo puedes comprar ya listos, pero también hacerlos tú
misma en casa, porque son sumamente fáciles de obtener oro líquido saborizado.
Tienes que recolectar distintas hierbas aromáticas y
colocarlas con el aceite dentro de un frasco de vidrio durante un mes
aproximadamente ¡Y ya está! Pasado este tiempo ya podrás consumirlos y apreciar
todo el sabor que realzan las comidas.
La variedad de hierbas aromáticas que puedes seleccionar es
muy amplia: desde las más suaves como el
perejil y el estragón hasta las más potentes como el romero y la albahaca. Si
tienes espacio puedes cultivar tú misma las hierbas y si no se consiguen fácilmente
en cualquier verdulería.
Además de hierbas aromáticas también puedes saborizar el
aceite con especias que provienen de frutos, semillas y hasta con flores.
Así puedes adicionar jengibre, regaliz, azafrán, clavo de olor, anís, guindilla,
granos de mostaza y prácticamente todo lo que se te venga a la cabeza.
Consejillo de la Abuela:
Prepara frascos pequeños, siempre de cuello estrecho, y haz
diferentes combinaciones de hierbas aromáticas y especias. De esta forma obtendrás
diferentes aceites saborizados que te permitirán experimentar distintos gustos
e intensidades y obtener diferentes aceites tipo gourmet, artesanales y
caseros.
