¿Te has preguntado alguna vez por qué hay pimientas de diferentes colores? En realidad, los típicos granos verdes, blancos, negros y rojos que solemos consumir provienen de la misma planta, la Piper nigrum, y cada uno de los colores se debe a que las drupas son recolectadas en diferentes momentos de su maduración.
De esta forma, los granos de pimienta verde son la drupa o el fruto inmaduro, los negros el fruto seco sin madurar, los blancos el fruto maduro y pelado, y los granos rojos son el fruto maduro con la cáscara. Si bien la pimienta es originaria de la India, país que en la actualidad es el mayor productor de esta especia, hoy en día también se cultiva en varias zonas del planeta que tienen clima tropical-caliente y húmedo.
La pimienta negra es la que posee un sabor más intenso y picante, más que la blanca que tiene un sabor menos pronunciado. La verde brinda un cierto sabor mentolado y la roja (que no hay que confundir con la de Cayena) ofrece notas afrutadas y no es tan picante como las demás.
Los granos de pimienta rojos no son tan comunes como los blancos, negros y verduscos. Sin embargo, si se compran los granos de pimientas en un establecimiento especializado en especias es fácil encontrarla de forma individual o ya mezclada con los demás granos.
Los granos que yo uso para adicionar a las Berenjenas en conserva de la Abuela Rebeca los compré en Turquía, en el exótico Bazar de las Especias de Estambul, al igual que el sumac, una especia que os comento en otra entrada. Así que cuando se acaben debo traer más de Estambul o bien conseguirlos en Barcelona.
Me gusta especialmente la mezcla de estas cuatro pimientas porque aportan notas de color y sabor únicos a las berenjenas y a cualquier otra comida, tanto si agrega el grano entero como machacado con molinillo.
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